Elena le sorbió el seso, y el tradujo su propio aptito por una providencial deferencia.

Descripción: Fragmento sonoro de 8 segundos extracto en audio (mp3) de la película El destino se disculpa (1944).

Se puede escuchar esta frase a 00:32:18 en la versión TV de la película.

Diálogo entero

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- Para decir verdad, diremos que surgió el espejismo del amor, que es lo que surge a cada rato, y no verdadero amor, que aparece menos a menudo, porque el hombre tarda más en reflexionar que en encandilarse.

- Yo nunca he creído en el flechazo, ni ahora, ni de joven.

- ¿Es, porque encontremos graciosa la pigmentación de unas pupilas, o la línea que determina la morfología de una pantorrilla, ya hemos de creer que la poseedora ha de ser la compańera ideal de nuestra vida?

- Claro está que no.

- Pero de este error se liberan pocos, y tampoco se liberó Ramiro.

- Elena le sorbió el seso, y el tradujo su propio aptito por una providencial deferencia.

- Es el Destino quien me la depara, se dijo él, porque le convenía.

- Pero yo sé bien que el Destino no tuvo participación, ni en esto, ni en la cadena de casualidades que acabo de contarles.

- Pero sigamos, que todavía tenían que ocurrirles dos nuevas y voluminosas casualidades.

- Supongo que al dueńo de las mantequerías no le molestan mis visitas.

[...]